Nuestra historia nos respalda

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Podemos remontar nuestros orígenes a 1982 cuando inicia la vida profesional de Jaime Castillo, nuestro fundador. A lo largo de su carrera recabó aspectos clave de formación y competencias que hoy nos permiten presentarte Grúas Gorilas, él inició en el mundo de la aviación corporativa y comercial de México.

Durante su carrera como técnico de helicópteros y aviones, Jaime aprendió que las cosas deben hacerse siempre bien y a la primera, nunca asumiendo absolutamente nada, pues a 30,000 pies de altura no hay dónde estacionarse y arreglar lo que no se hizo bien cuando se debió hacer bien. ¿Cómo logran las aerolíneas que tantos operadores trabajen bien y a la primera? Hablamos de que en cada vuelo hay multitudes de involucrados (pilotos, sobrecargos, técnicos, tráfico, radio comunicadores, etc.) y todo en un mundo que por momentos parece ir a gran velocidad y en el que no todos están dispuestos a esperar una segunda revisión la mayor de las veces.

Para 1988, Jaime establece JC Motors, taller de mecánica en general para automóviles ligeros, pocos años más tarde cambia su nombre a JC Taller, en un esfuerzo por castellanizar el entorno que estaba sucumbiendo al idioma inglés, en aquel entonces tomaron fuerza las campañas que hoy ya son comunes en las vidrieras de cualquier centro comercial, coming soon, sale, spring, sumer, fall, winter, etc. acompañaron a lo que Jaime llama la mayor evolución en los hábitos de compra de los consumidores que él haya visto, evolución que los ha llevado a exigir más, mejores productos y servicios a un menor precio, lo que obliga a los comercios a cumplir estas demandas e innovar

Para el 2000, nuestro empresario es invitado a integrarse a la más grande franquicia de centros automotrices de México de aquel tiempo como Director Nacional de Operaciones, Jaime Castillo estaba nuevamente dentro de un sistema que operaba y sustentaba su éxito internacional en procedimientos, los cuales no solamente adoptó de inmediato, sino que tuvo el deber de transmitirlos y aplicarlos a lo largo y ancho de la República, en todas las franquicias de su grupo durante las asistencias técnicas que brindaba, lo que le permitió conocer otras costumbres y mercados de México, desarrolló nuevas competencias como expositor y capacitador en múltiples disciplinas, desde formación de equipos, motivación, técnicas de desarrollo de clientes y proveedores, su puesto lo ubicó como líder de la organización en convenciones nacionales e internacionales, así como de seminarios del grupo, director y responsable de los programas de capacitación. Durante su gestión se abrieron más de 30 nuevas unidades. Por supuesto no todo fue fácil. Pasar de empresario o auto empleado a empleado, tener jefes y reportar a un consejo (nunca lo había hecho), una gran cantidad de compañeros y subordinados, nuevas materias, nuevas formas de trabajar, estados financieros, reportes y plataformas administrativas y de desarrollo distintas a las habituales (Office, Excel y Word) lo obligaron a estudiar y volverse un trabajador de más de 100 horas semanales. Todo tuvo su recompensa, ocho años cumplidos y la naturaleza del emprendedor que habita en él despertó llevándolo nuevamente a la búsqueda de otra oportunidad para emprender que debía cumplir con algunas premisas básicas: pasión y motivación por su nuevo empleo igual o más que el que tenía en su actual puesto para entonces estar dispuesto a empeñar su patrimonio, manejar una rentabilidad apropiada mínimo arriba de TIIE del momento más 14 puntos, el concepto debería de ser fácil de duplicar. Estaba decidido, el nuevo negocio se convertiría en una franquicia.

Era el comienzo de Grúas Gorilas.

Jaime inició un plan de negocios que tomó cerca de dos años desarrollar, un verdadero ejercicio de proyección y predicciones que la unidad piloto sigue utilizando como guía rectora y sobre el cual cimentamos este plan de negocios y todos los manuales que recibiste a la firma del contrato así como los presupuestos de gasto e ingresos elaborados seis meses antes de poner en marcha el negocio y ajustados el día de la apertura. En su primer año apenas mostraron desviaciones perceptibles (menores a un dígito), un plan elaborado íntegramente por Jaime y que hacia el final de su desarrollo contó con la supervisión del Lic. Luis Díaz, catedrático del ITAM y especialista en aceleramiento de negocios.

Casi todo estaba listo para septiembre de 2010, se preparó entonces la prueba más ácida a la que se puede someter a un negocio, Dragons Den. Tomando la idea de un programa de la BBC de Londres, en el que emprendedores de todo el Reino Unido se paran frente a gurús de negocios y les ofrecen participaciones en sus empresas a cambio de su talento y recursos, el 11 de septiembre Jaime Castillo reunió un grupo de 14 empresarios a quienes invitó a jugar como inversionistas y determinar si lo que parecía un buen negocio se convertiría en un buen negocio. Insistimos, todo era una práctica, Jaime trabajaba en SpeeDee y la reunión en la “guarida” se suponía un juego, un juego que resultó ser muy serio, el escrutinio sobre el negocio fue exhaustivo.

Cuatro horas después de un extenuante interrogatorio por fin había humo blanco, los participantes dieron su veredicto, ¡Grúas Gorilas debía nacer! ¡Todos querían invertir, invertir en serio! El juego se olvidó y cinco dragones querían –exigían-, en ese momento sacar la chequera, algo para lo que nuestro director no estaba preparado, pues no había considerado la ayuda externa. Con la buena noticia y confianza que dio la aprobación de experimentados empresarios de diferentes profesiones, Jaime salió de la guarida de dragones resuelto a entregar su puesto. El 30 de septiembre del año 2010 a las 12:00 horas firmó su renuncia.

Dedicó octubre y noviembre a realizar los últimos ajustes a su plan y constituir Operadora Cancia S.A. de C.V. En la primera semana de diciembre levantó pedidos de camiones, grúas, adquirió activos, fincó su oficina provisional, contrató personal, todo estrictamente apegado a una ruta crítica establecida en el plan de negocios, que al final tuvo una desviación de sólo siete días, lo cual no es nada si consideramos que se atravesó el fin de año.

El 4 de febrero a las 14:00 las unidades 11 y 22 fueron emplacadas y puestas en la calle, ese mismo día ambas se “bautizaron” con dos servicios cada una.

La aventura comenzó. Apenas habían transcurrido diez días de un arranque espectacular con un número de servicios equivalentes al tercer mes de operaciones, cuando la mala fortuna apareció a las 14:00 horas del lunes 14 de febrero. Circulando frente a uno de los restaurantes más exclusivos de nuestro país (el restaurante San Ángel Inn sobre Av. AltaVista), la grúa 22 fue impactada por un conductor particular irresponsable, poniendo a nuestra unidad fuera de combate y a nuestra incipiente empresa al “filo de la navaja”, ese día, hubo quien dijo que perdimos el 50% de nuestra fuerza, sin embargo, sentimos que perdimos mucho más. Te invitamos a cerrar tus ojos por un momento e imaginar que te amarran un brazo y una pierna, redujeron 50% de tus extremidades y te piden saltar la cuerda, ¿Cómo te sentiste? Así nos sentíamos nosotros.

El pronóstico no era alentador. Aun cuando ambos vehículos estaban asegurados, la reparación tomaría mucho tiempo, el taller del seguro pedía 90 días. Gracias a contactos y experiencia en el medio de mantenimiento, logramos solucionar el problema en sólo tres días y poner nuevamente a la 22 en la calle el jueves 17.

¿Qué lección aprendimos? Que éramos muy vulnerables y el mínimo evento comprometía seriamente nuestra permanencia en el mercado, pues diario lográbamos más clientes que no esperarían a que les falláramos dos veces para cambiarnos.

¿Qué hicimos? Desde el momento en que regresamos nuestra unidad a circulación, iniciamos una búsqueda sin tregua de capital para robustecer nuestra empresa. Debíamos acelerar el proceso para tener cinco grúas, proyectado para nuestro segundo aniversario. Intentamos todas las alternativas conocidas hasta ese momento; incubadoras de negocios, financieras, arrendadoras, bancos, clubes de inversionistas de riesgo y demás instituciones dedicadas a impulsar emprendedores. La respuesta fue siempre la misma, al no tener dos años de constitución no era su interés siquiera revisar nuestro currículo. Tomando la versión americana de Dragons Den, realizamos un Shark Tank. Nuevamente reunimos un grupo de 40 empresarios para sumergirnos en un estanque lleno de extraordinarios tiburones, sin mayor protección que nuestro original Business Plan (¿Necesitábamos más?) y los estados financieros de nuestros primeros cinco meses de operación. Salimos victoriosos del estanque con socios que confiaron en nosotros y el capital suficiente para adquirir tres equipos más.

El 19 de julio de 2011, alrededor de las 22:00 horas, se protocolizó el acta de la nueva sociedad que da la forma definitiva a la franquicia Grúas Gorilas, la primera y única franquicia de grúas de la que se tenga conocimiento hasta este momento en el mundo. Consideramos relevante decirte dónde se firmó esta acta. ¡Exacto! Donde todo empezó, en el restaurante San Ángel Inn.

No conforme con una trayectoria de 25 años dedicados al sector automotriz, teniendo una grúa aunque fuera por unos momentos y pasado los últimos diez como director de operaciones de una multi premiada franquicia de servicio automotriz, Jaime decide tomar una certificación en la Universidad Anáhuac del Norte como Profesional Ejecutivo Certificado en Franquicias PROCEF. La única certificación avalada por la Asociación Mexicana de Franquicias de la República Mexicana.

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